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Miércoles 30 de octubre de 2013

Lo dijo en Tiempos Modernos

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Finalizamos esta semana corta entrevistando a Roberto Méndez, Director de Adimark, quien analizó con nosotros la encuesta del Centro de Estudios Públicos conocida ayer, recalcando la contradicción que genera el alto apoyo a la ex Presidenta Michelle Bachelet frente a los bajos números en respaldo de la Nueva Mayoría: "De acuerdo con nuestra encuesta marcó al final de su gobierno 80% de aprobación. 80 es una cosa yo creo inédita en el mundo, hay muy pocos presidentes en el mundo que logran aprobaciones de ese tipo, y ella lo logró. Entonces realmente estamos en presencia de un fenómeno interesante, pero que hay que mirarlo con un poco de cuidado, porque fíjate que la alianza que la apoya que hoy se llama Nueva Mayoría tiene apenas un 20% de aprobación. Y la mayoría de la gente, cerca de 60% si mal no recuerdo, según la misma encuesta del Centro de Estudios Públicos que estamos hablando, rechaza la Nueva Mayoría. O sea, lo que te está mostrando es que ésta es una cuestión muy personal de ella, individual (...) Absolutamente personal, y da la impresión de que Michelle Bachelet se podría cambiar a otra coalición, se podría cambiar a la UDI por decirlo en el extremo y seguiría teniendo una popularidad enorme". Además, Méndez comentó el voto de la Derecha: "Hay una subestimación del voto de derecha, hay una especie de derecha silenciosa podríamos llamarle que no se declara como tal en las encuestas y que finalmente aparece en las urnas. Pero la verdad es que no es tanto como se plantea. Yo creo que pueden ser 2 ó 3 puntos de subestimación, pero no 8 ó 10″.

Aquí puedes escuchar sus declaraciones:

 

 

Además, conversamos con William Porath, académico de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad Católica, quien comentó la performance de los candidatos en el debate televisado de anoche: "Yo creo que el debate en definitiva pone sobre la pantalla ya claramente y patentemente la crisis de representación que vive el país, en el cual es difícil llegar a una elección presidencial con opciones más claras y definidas, más concretas y más cristalizadas, sino que ahí llega todo (...) Uno de los problemas que hay con estos debates, sobre todo con este tipo de debate en televisión con alta audiencia, es que los candidato están de alguna manera sobre preparados. O sea, en general, la tendencia es que los debates no se ganan. Los debates se pierden por tener una mala salida, una mala respuesta... Los candidatos llegan probablemente muy asesorados: 'mira, no digas esto, sonríe, no sonrías...' Los candidatos en el escenario se transforman un poco como el Príncipe de Maquiavelo y la Virtú, de que Maquiavelo dice 'es bueno que el Príncipe sea blando y duro; es bueno que el Príncipe sonría pero sea serio, o sea es muy difícil. Entonces, los candidatos se sobre preparan y eso se va notando sobre todo porque ya cuando pasa una hora del debate empiezan a aparecer los momentos que todo el mundo espera... Eso pasa ya cuando los candidatos se olvidan de todas las instrucciones que les dieron en los camarines".

Escucha aquí la entrevista:

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