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Viernes 29 de enero de 2016

SUSTENTABILIDAD | Vermicompost: aprende a hacer humus para abonar tus plantas

El vermicompostaje es la transformación de la materia orgánica en humus, por la acción de la eisenia foetida, una lombriz que trabaja día y noche durante toda su vida.

Esta manera de compostar se hace con lombrices, así tal como lo lees. Antes de arrugar la nariz, vale la pena saber que a estos alargados y poco agraciados anélidos, Aristóteles los llamó "el intestino de la tierra". ¿La razón? Las lombrices californianas, pertenecientes a la variedad Eisenia foetida, trabajan día y noche durante toda su vida. No contraen ni transmiten ninguna enfermedad, y se alimenta de restos orgánicos en descomposición. Gracias a su poderoso sistema digestivo, ingieren por día el equivalente de su peso y expelen el 60% transformado en humus: el mejor fertilizante natural que existe.

El humus está mineralizado y estabilizado. Es un abono natural de color café oscuro, de granulometría fina y de excelentes propiedades: mejora las características del suelo haciéndolo más permeable al agua y el aire, aumenta la retención de humedad y regula la capacidad de almacenar y liberar los nutrientes que requieren las plantas. Tiene altos contenidos de nitrógeno, fósforo, potasio, calcio, magnesio y microelementos al menos 5 veces superior a las de un buen terreno fértil. El humus de lombriz es inodoro, no se pudre ni fermenta. Una maravilla.

Pero ¿cómo puedo obtener humus? Basta con entender la naturaleza del vermicompostaje: las lombrices rojas necesitan vivir bajo unas condiciones de humedad y alejadas de la luz. También es preferible idear un habitáculo con diferentes compartimentos que permitan depositar restos orgánicos periódicamente, interconectados entre sí (para que las lombrices viajen entre niveles).

El diseño puede emular a un mueble de cajones (preferiblemente de un material resistente a la humedad), cada uno de los cuales estuviera conectado a través de sus bases, que contarían con numerosos orificios; también puede tratarse de un simple bahúl.

Es necesario confeccionar un sistema de drenaje que facilite la evacuación de líquidos provocada por el proceso de descomposición (en este caso, la imagen más adecuada es un viejo barril de vino con escanciador en su parte inferior). A continuación, un video explicativo.

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