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Lunes 24 de agosto de 2015

SICOLOGÍA | Enojarse por las actitudes de los demás, es pura elección

"La paz interior empieza cuando eliges no permitir que otra persona o evento controle tus emociones”. Proverbio oriental.

Si hubiera un medicamento que nos blindara ante los comentarios desatinados de los compañeros de trabajo, el enojo del señor del kiosco o los insultos del taxista, probablemente sería el fármaco más vendido en el mundo. Pero para qué. Como casi la gran mayoría de los problemas de hoy, sentirse herido, humillado o pasado a llevar es una cosa más de educación que de cualquier otra cosa: nadie nos enseña a terminar mentalmente con un mal rato, nadie nos da la receta para que un comentario que nos pareció malintencionado, abandone nuestra cabeza. Y este queda ahí dando vueltas días y noches, alimentando un rencor que de bueno no tiene nada. 

Imagen foto_00000001¿Cómo blindarse a lo Iron Man para no malinterpretar los comentarios de los demás o bien para que no nos afecten? ¿Es posibe hacerlo? Claro que sí. Si no se pudiera, no existirían las personas que no se inmutan por nada. Solo basta con pensar en los futbolistas cuando salen a la cancha en medio de las pifias: si les importara realmente que los abucheen no podrían concentrarse en jugar bien, sin embargo, logran que la hostilidad ajena "les resbale".

En una ocasión le preguntaron al Dalai Lama por qué no estaba enfadado con el Gobierno comunista chino, después de haber tenido que exiliarse, entre muchos otros desencuentros. Su respuesta fue: "Si me enojara, entonces no sería capaz de dormir por la noche o de comer mis comidas en paz. Me saldrían úlceras, y mi salud se deterioraría. Mi ira no puede cambiar el pasado o mejorar el futuro, así que ¿para qué serviría?". Acá, varios consejos para tener la piel dura como la del Dalai Lama:

1. Tener sentido del humor: El doctor en sicología Marin Lyden declaró para el diario El País, a propósito del mismo tema: "El humor implica un replanteamiento de lo que ha sucedido. Reconocer una incongruencia en una situación puede ser humorístico y, por lo tanto, sanador".

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2. Este quizás es el aprendizaje más valioso: aceptar que las personas a nuestro alrededor nunca se expresarán como nosotros lo haríamos, ni se comportarán como esperamos, y no pasa nada. En serio.

3. Dedicarle poco tiempo a valorar cualquier posible roce o desaprobación.
Pasó, sí pasó, y listo. FIN.

4. No interpretrar ni sacar conclusiones de por qué una persona habla o actúa de cierto modo. Hacerlo no nos beneficia en nada. 

5. Aprender a aceptar las críticas y desechar aquellas opiniones que no le resultan útiles.

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