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Miércoles 21 de octubre de 2015

SEXO | Los 'solosexuales' o aquellos que prefieren tener sexo solo consigo mismos

A veces no hay nada como hacer las cosas uno mismo para conseguir determinados resultados.

Elvis Presley reconoció alguna vez que lo que más le gustaba, sexualmente hablando, era masturbarse. La declaración no es tan rara si se considera que cada uno sabe qué hacer para llegar a destino, y que no siempre hay ganas de tener un encuentro sexual. Lo extraño de su revelación es que Elvis fue uno de los sex symbol más grandes de la historia de la humanidad y que podría haber saciado sus demandas eróticas con quien quisiese. Pero bueno, en fin.
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La fama de la masturbación no ha crecido tan rápido como la de las redes sociales, pero al menos ha dejado de a poco, de ser tabú. Incluso existen quienes se declaran como "solosexuales", aquellas personas que optan por tener sexo solo consigo mismos. Tienen un signo, que es el símbolo masculino con la flecha dentro del círculo, y comunidades online donde hablan sobre el tema e intercambian consejos. Pese a que el símbolo es masculino, la tendencia abarca también a mujeres y, por supuesto, a todas las orientaciones sexuales.

Sin embargo, renegar de la dimensión social del sexo puede tener otras lecturas. "En la sexualidad nada es anormal, el problema es cuando algo se hace exclusivo y anula a todo lo demás, cuando se buscan siempre los mismos estímulos. En el caso de los solosexuales, en los que se han suprimido las relaciones con otros, puede que exista en el fondo una causa que evite el contacto, puede ser una mala experiencia o frustración de una relación anterior, el miedo al compromiso, al fracaso o a no estar a la altura e, incluso, el temor al contagio, a contraer enfermedades venéreas. Es, en cierta manera, una vuelta a la etapa más infantil del sexo y cuando leo que muchos solosexuales se masturban en grupo, me recuerda a las practicas adolescentes", explicó Ana Sierra, psicóloga y sexóloga española, para el diario El País. 

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Uno de los inconvenientes de esta opción sexual es que es más fácil que sus integrantes caigan en la adicción al sexo. Según Ana Sierra, "es más fácil que una practica llegue a ser obsesiva cuando no depende de nadie y cuando se tiene a mano". De hecho, durante siglos, una de las ocupaciones de gran parte de la humanidad fue evitar que la gente se masturbara, como cuenta el artículo Historia de la Masturbación, especialmente tras el siglo XIV, cuando la peste negra propició un descenso de la población en toda Europa, y cuando la Iglesia endureció su postura contra esta práctica.

Según cuenta Thomas W. Laqueur en su libro Solitary Sex: A Cultural History of Masturbation, hubo que esperar a los años 70 para que la masturbación saliera a la luz gracias a los movimientos feministas y al activismo gay. Solo a partir de esa década empezó a ser considerada "como una práctica al servicio de la libertad y la autonomía y como una forma de rebelión contra el status quo. Lejos de ser una señal de abyección, vino a representar, por primera vez, la afirmación de algo positivo y diferente. El sexo con uno mismo estaba al lado de la autonomía, incluso la autarquía. Y ya no era algo reprehensible o aterrador sino liberador, benigno y atractivo".

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