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Lunes 30 de noviembre de 2015

NIÑOS | Mitos y verdades sobre la estimulación cerebral infantil

¿Qué es mejor: pasarles un iPad o una guitarra? La respuesta, a continuación.

Que es bueno que escuchen música desde que están en el vientre materno, que es mejor que estudien con La Flauta Mágica de Mozart de fondo, en fin. Se dicen tantas cosas sobre la estimulación temprana, que lo mejor es ceñirse a lo que dice el sentido común: los papás somos el modelo a seguir de nuestros hijos. Si queremos que no vean televisión mientras comen, entonces no veamos nosotros las noticias cuando lo hacemos (una práctica común). Si queremos que desarrollen su creatividad, no estemos echados durmiendo siesta los fines de semana. Si no queremos que sea sendentario, al menos salgamos a caminar.

El juego, la música y las actividades al aire libre son todas actividades que estimulan el desarrollo cerebral de los niños, pero hay también otras que se supone que estimulan, pero que en realidad, no lo hacen tanto. Veamos. 

Es bueno que escuchen música, pero es mejor que la aprendan. 
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Diversas investigaciones han relacionado el desarrollo cognitivo de los niños con el aprendizaje de la música, no solo con su mera escucha. Y un estudio de la Universidad de Toronto, publicado en la revista Psychological Science, fue más allá: comparó los efectos cognitivos de niños que aprendían a tocar música y otros que estudiaban teatro. A todos se les practicaron pruebas de inteligencia antes y después, y se encontró que los grupos que estaban en música hubo un aumento en varias medidas de inteligencia mayores que en los otros. El grupo que recibió lecciones de arte dramático también tuvo un aumento, pero no fue en las áreas relacionadas con el desarrollo cognitivo, sino en las de conducta y adaptación social. 

→ DVD para el estimular el cerebro de niños menores de 2 años: un sinsentido. 
Este mito tiene su base en una polémica protagonizada por Disney, que comercializó DVDs y libros en los que se aseguraba que servían para la estimulación cognitiva temprana. Sin embargo, después de un juicio, la compañía tuvo que devolver el dinero a quienes consideraron que sus hijos no habían desarrollado su inteligencia y que seguían igual que antes. Es más estimulante para un niño meter las manos en un pozo de arena seca y luego en un pozo de arena mojada, que ver algún DVD. 

→ Programas de entrenamiento cerebral: solo para conocimientos puntuales.
¿Son efectivas las escuelas, los programas, los juegos electrónicos y las apps que aseguran que entrenan el cerebro de los niños? Ellos dicen que sí, pero no tienen ninguna base científica. ¿La razón? Efectivamente el conocimiento y la memoria a corto plazo pueden incrementarse, pero eso no significa que el desarrollo cerebral también lo haga: llenar de saberes a un niño no lo hace más inteligente, sino más sabiondo. Quizá con estos programas puede que el niño avance más rápido que sus compañeros en las materias del colegio, pero al final es probable que esos mismos compañeros lo alcancen y ellos habrán perdido otras capacidades que tienen que ver con el juego libre y el desarrollo de la creatividad. 

→ Dispositivos tecnológicos: solo a partir de 3 años
Que los niños pequeños sepan como manejar un smartphone o tablet, no es sinónimo de inteligencia, solo ayuda a desarrollar algunas habilidades. Un estudiod de la Universidad de Boston, publicado en la revista Pediatrics, sostiene que el uso de estos dispositivos en niños de entre 1 y 3 años, puede afectar su cerebro dado que exigen reacciones rápidas e intensas, para las que no están preparados. 

→ Escuchar música en inglés y ver monitos en inglés: un camino para aprender otros idiomas. 
Ver películas infantiles o dibujos animados en inglés, un ratito cada día, ayuda a que los niños se interioricen con la existencia de otros idiomas. Si en el colegio, además, tienen clases de inglés, se trata de un refuerzo positivo. 

→ Leerles un cuento de noche: bueno, pero siempre y cuando se lea.
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Leer siempre va a ser mejor que ver monos animados, sobre todo si se hace antes de ir a dormir. Eso sí, no hay que hacer trampa: hojear un libro solo con dibujos para que se quede dormido rápido, no ayuda mucho a su desarrollo cognitivo. Lo que sí lo hace es la lectura compartida (una página tu, una yo) o bien que se integre a la historia. 

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