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Viernes 9 de octubre de 2015

ESTILO | Las lecciones de Iris Apfel que deberíamos considerar

La filosofía de vida de esta neoyorquina de 93 años es simple: como la vida es difícil, aburrida y gris, entonces hay que darle alegría y color de alguna manera. Ni más ni menos.

Iris Apfel nació en Nueva York y estudió Arte en la universidad de esa misma ciudad, trabajó para el Women's Wears Daily, para la interiorista Elinor Johnson y se enamoró. En 1948 se casó con Carl Apfel y con él fundó su cotizada marca de telas Old World Weavers. Durante ese período trabajó como decoradora para nueve presidentes de Estados Unidos (desde 1950 hasta 1992, el último fue Bill Clinton) y recorrió los mercadillos de todo el mundo para su exigente clientela. Esa experiencia la convirtió en uno de los personajes más icónicos de la sociedad neoyorquina, pero desconocido para el resto del mundo. Hasta en 2005. 

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Ese año fue cuando a Harold Koda (curador del Metropolitan de Nueva York), le contaron que había una mujer en la ciudad que tenía la colección de joyas de Alta Costura más impresionante del país. Koda se interesó por ella, quedó fascinado y decidió dedicarle una exposición que un principio sólo iba a ser de accesorios, pero que terminó siendo una gran muestra con 80 looks que eran pura fantasía. Porque Iris Apfel no es una señora de look extravagante, sino una real Rara Avis (así llamarían a la exposición) capaz de combinar una chaqueta de piel de Versace pintada a mano con unos pantalones comprados en la ropa usada y verse espléndida. La exposición del Met la llevó a la fama mundial, al punto de que fue la portada de Vogue Italia. 

A este suceso editorial se le sumó la realización de Iris, el documental que Albert Maylses grabó antes de morir. De este trabajo, que es posible ver en Netflix, sacamos sus cinco lecciones de estilo. 

1) La belleza eres tú. Cuando era adolescente alguna vez le dijeron: "No eres linda y jamás lo serás. Pero tienes algo más importante: estilo". Apfel se ríe de todas las convenciones de belleza y aconseja por vivir una vida llena de color, una donde no importa lo que dicen los demás. Por eso odia a la gente que viste de negro o que es esclava de la cirugía. "La vida ya es gris y aburrida, por lo que se puede divertir y hacer feliz a la gente con un poco de fantasía".

2) No seas burro, explota tu personalidad. Imagen foto_00000012"Odio a toda esta gente homogeneizada, son todos iguales". Para Iris Apfel vivimos una de las peores décadas de la moda, con una sociedad obsesionada por vestir igual a lo que les dictan. "Se ha perdido toda la originalidad. Se hace poco y lo que se hace es de mala calidad. Los diseñadores viven obsesionados con los medios de comunicación y no saben coser". En casa de herrero, cuchillo de palo, dice el dicho.  

3) Educa tu mirada y no te aferres a tus pertenencias.
"Todo el mundo debería ir a los museos, no dejar de visitarlos. Aunque no estés buscando inspiración para tu mente, la encontrarás y alimentarás tu alma". Si a Iris se le pregunta de qué prenda u objeto sería incapaz de desprenderse, ella responde: "En esta vida no eres dueño de nada, no estaremos en la Tierra para siempre y lo que tienes es como si lo hubieses arrendado".

4) Huye de las reglas e improvisa.
Quién piense que esta nonagenaria se pasa la noche pensando qué va a ponerse al día siguiente está equivocado. "Para mi vestirse es toda una improvisación, es como tocar jazz. Yo no planeo nada. No me visto intelectualmente. En casa me pongo un jeans y una camiseta. Vestir debería ser siempre algo divertido". Otra frase para el bronce: "Si te preocupas demasiado cómo te ves, te perderás a ti mismo. Si estás perfecto pero incómodo, es que no tiene sentido lo que te has puesto".

5) "Es mejor ser feliz que ir bien vestida". Ella lo es. Vive una relación entrañable con su marido Carl (con 101 años a sus espaldas). Iris cuenta durante el documental que lo que le quita el sueño no es la ropa o los eventos que tendrá que cubrir al día siguiente: "son todas estas dolencias y cosas de la edad que nos está tocando vivir". Pese a eso, Apfel es una mujer de 93 años que todavía tiene fuerzas para levantarse, sonreír y ser feliz.

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