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Viernes 20 de marzo de 2020

#QuédateEnCasa: Dos discos imprescindibles para acompañarte durante estos días

Colores santos y Gling-Gló serán de gran compañía.

Por Pablo Márquez

COLORES SANTOS - CERATI/DANIEL MELERO (1992)

Si bien la oficialidad registra a Amor Amarillo como el primer disco solista de Gustavo Cerati, que lo es, en rigor, hubo un momento anterior en que el cantante y compositor argentino se dio un tiempo para alejarse de Soda Stero y construir un disco entrañable.

Junto a su amigo de la vida, Daniel Melero, enchufó los modernos sintetizadores de la época y se puso a trabajar en las letras siempre enigmáticas que dieron vida a Colores Santos, el primer aviso de Cerati sobre sus intenciones de crear un mundo propio. Y lo encuentra en los pasajes electrónicos de sus once canciones, que les dan el protagonismo a los teclados por sobre las guitarras. Un adelanto de lo que vendría después, con Bocanada (1999) y Fuerza Natural (2009), las joyas que Cerati tal vez ya tenía en su cabeza.

GLING-GLÓ (1990)

Un par de años antes de su explosión mundial y mucho después de su primer disco, que grabó cuando apenas tenía 10 años, la islandesa Björk se unió a una orquesta de jazz y grabó uno de los discos más cálidos que llegó del frío.

El notable Gling Gló, firmado por Björk Guðmundsdóttir & Tríó Guðmundar Ingólfssonar, es una pieza de colección donde la cantante brilla en la interpretación de los standars en su idioma natal y con todas esas destrezas vocales que le conoceríamos tiempo después cuando impactó con su Debut (1993), el disco que la convirtió en estrella. Y escuchando este álbum entendemos muy bien por qué.

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