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Viernes 22 de febrero de 2019

RESEÑA | 'A Star Is Born' es lo suficientemente potente para trascender el cliché

La CUARTA versión de la clásica tragedia hollywoodense logra generar algo de frescura gracias a Bradley Cooper y Lady Gaga.

Una gran estrella conoce a joven con ambiciones de grandeza. Ambos se enamoran, con la estrella ayudando a su protegida a conseguir sus sueños de alcanzar la fama. Sin embargo, los excesos, los celos y los demonios internos de esta estrella terminan por arruinar tanto su relación como su carrera, justo mientras ve a su pareja convertirse en una de las más grandes luminarias del mundo.

Si la historia te suena familiar, eso es porque 'A Star Is Born' tiene ya 4 versiones, con la primera siendo estrenada en 1937. Hollywood adora esta historia de amor y tragedia en el mundo del espectáculo, y pareciera que cada generación cuenta con la propia. Por eso, es un mérito no menor que Bradley Cooper (en su debut como director), logre trascender el cliché y construir un relato afectante sobre el condenado amor entre un rockstar alcohólico y errático y una joven aspirante a cantante pop.

Cooper no solo dirige su película con una cierta electricidad en sus mejores momentos (la cual se siente especialmente en las escenas musicales), sino que cuenta con la fortuna de tener a Lady Gaga en el papel protagónico. La estrella pop, en su debut cinematográfico (si bien no en la actuación), es el alma de esta 'A Star Is Born', demostrando vulnerabilidad y dimensiones sin opacar el fuego en sus ojos que adelanta su meteórico ascenso a las grandes ligas de la música.

¡BETARRAGA!

Sin embargo, Cooper no se queda atrás: En lo que podría ser otra performance de 'genio atormentado', el actor brilla con una tristeza constante detrás de su sonrisa, un hombre que se sabe incapaz de dejar la botella y tomar riendas de su vida. Incluso cuando su personaje está sobrio, Cooper tiene una forma de arrastrar las oraciones que lo hacen sonar como un hombre al borde de un colapso total. El gran Sam Elliot también se agradece en la forma del hermano de Cooper, mucho más viejo y cansado de tener que sostener a su hermanito menor en todas sus conductas autodestructivas.

Las fortalezas no hacen de 'A Star Is Born' una película perfecta (¿Pero qué lo es?): Hay clichés sobre que la industria musical es la verdadera villana, una aspiradora que consume talento honesto y lo convierte en producto, que suena particularmente extraño considerando que Gaga es una estrella pop exitosa en la vida que nunca ha tenido que defender la originalidad de su música. También hay momentos en donde uno se pregunta si Cooper entiende que algunos segmentos de la seducción entre su personaje y el de Gaga son más perturbadores que dulces (no le toques la cara a una persona que conociste hace 2 minutos, hombre).

De cualquier manera, el resultado final no deja de ser potente y afectante: Una parábola simple pero efectiva sobre las decisiones y sacrificios que hacemos en la vida de pareja, y lo duro que puede ser aceptar que hay personas que simplemente no tienen solución. Las actuaciones son sólidas y la película vuela pese a su extensa duración. Una película que adelanta tanto el futuro de Gaga en la gran pantalla como el de Cooper detrás de cámaras.

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