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Lunes 3 de junio de 2019

La verdadera historia del bombero y su esposa que aparecen en la serie Chernobyl

Vasily Ignatenko fue uno de los primeros en llegar a la central nuclear tras la explosión.

"Una noche escuché un ruido. Miré por la ventana. Él me vió. 'Cierra la ventana y vuelve a dormir. Hay un incendio en el reactor. Volveré pronto'".

Lo anterior es parte del relato de Lyudmilla Ignatenko que aparece en Voces de Chérnobil (1997), el libro de la periodista bielorrusa y Nobel de Literatura, Svetlana Alexievich, en el que sobrevivientes de la peor catástrofe nuclear de la historia, la explosión del reactor número 4 de la central Vladimir Ilich Lenin, en abril de 1986, narran lo que sucedió. 

"Volveré pronto" fue lo último que le dijo el bombero Vasily Ignatenko a su esposa antes de acudir al lugar del desastre a prestar auxilio. Pero nunca regresó.

Esa historia, la de este matrimonio, la tomaron los creadores de la nueva miniserie de HBO, Chernobyl, la incluyeron en el guión y graficaron así el drama de los socorristas que fueron expuestos a dosis extremas de radiación al intentar, sin éxito, apagar el incendio. 

En la producción que ha sido aclamada por la crítica, eso sí, el caso de Lyudmilla y Vasily fue modificado en ciertos puntos. Pese a que la mujer en la vida real sí estaba embarazada, tal como se ve en la serie, en ese entonces ya era madre de dos hijos. Además, en la ficción se ve que ella pagó para que la dejaran visitar a su marido en el hospital y ocultó su embarazo, lo cual es cierto, pero no estuvo más de 30 minutos ni tampoco pudo tener contacto físico con él. El hecho de que estuviera horas en el centro de salud y lo haya abrazado en reiteradas ocasiones no fue más que una licencia dramática. 

"Yo lo vi. Estaba todo hinchado. Apenas podía ver sus ojos", dijo Lyudmilla a Alexievich. "Era un hospital especial para radiología, y no se podía ingresar sin un pase. Le di algo de dinero a la mujer en la puerta y ella dijo: 'Adelante'. Entonces tuve que preguntarle a alguien más, suplicar. Finalmente estoy sentada en la oficina del radiólogo jefe. De inmediato ella preguntó: '¿Tienes hijos?' ¿Qué debo decirle? Ya puedo ver que necesito ocultar que estoy embarazada. ¡No me dejan verlo! Es bueno que sea delgada, realmente no se puede decir nada"agregó sobre la manera en que logró ver a su marido. 

Respecto a las últimas horas de Vasily, la mujer relató a la periodista que le dijo a la enfermera "se está muriendo", a lo que le respondió: "¿Qué esperabas? Obtuvo 1.600 roentgen. Cuatrocientas es una dosis letal. Estás sentado junto a un reactor nuclear".

"Cuando todos murieron, remodelaron el hospital. Rasparon las paredes y desenterraron el parquet. Cuando murió, lo vistieron con ropa formal, con su gorra de servicio. No pudieron ponerle zapatos porque sus pies se habían hinchado. Lo enterraron descalzo", finalizó. 

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