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Jueves 20 de agosto de 2015

SOCIEDAD | Curtis Caroll, el preso que enseña a invertir en Wall Street

Tiene 37 años, fue condenado a una pena de por vida por homicidio, y aconseja desde el penal de San Quintín.

Mientras acá se hacen llamadas telefónicas para que los incautos caigan en el Cuento del Tío, en Estados Unidos, Curtis Caroll, un preso recluido en la cárcel de San Quintín, enseña a sus compañeros a invertir en la bolsa de valores de una forma legal, por cierto. Su habilidad es tal que ya se le conoce como "Wall Street" o "el oráculo de San Quintín". 

¿Cómo es que Curtis invierte en la bolsa sin dudar ni equivocarse? Un artículo de la BBC resume: Sus padres eran adictos al crack y Curtis pasaba la mayor parte del tiempo en la calle. Así fue como un día intentó robar una máquina de juegos y el incidente que terminó con una persona muerta. Tenía 17 años y Curtis fue declarado culpable del asesinato y condenado a una pena de por vida por homicidio en primer grado e intento de robo. No sabía leer ni escribir.

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En prisión, su compañero de celda que solía leerle las noticias del diario, le leyó la sección dedicada a las finanzas, y ahí comenzó esta historia. La curiosidad por aprender sobre dinero lo llevaron a aprender a leer, primero envoltorios de dulces, luego etiquetas de ropa, y finalmente la sección de economía del diario. Su aprendizaje coincidió con su traslado a San Quintín, cárcel que tiene uno de los programas educativos más consolidados del sistema penitenciario estadounidense, donde aprendió a invertir en la bolsa de valores. 

Al principio lo hizo con poco dinero, solo centavos de dólar y después prosiguió con sumas más grandes y a su manera. "Los inversionistas siguen a los líderes. Yo voy donde va el dinero", explicó Carroll a la BBC. ¿Cómo lo hace? Según Curtis, el 70% de lo que sucede en la bolsa tiene que ver con la sicología: si lees las noticias te percatas de quién está en problemas, endeudado o ganando mucho dinero. Solo hay que anticipar lo que va a suceder, tal como si fuera una teleserie. 

Por ejemplo, explicó Curtis, si Bill Gates muere en un accidente de avión, habrá mucha gente vendiendo acciones de Microsoft, aunque Gates no haya estado involucrado en el funcionamiento de la compañía desde hace años. Ésa es la oportunidad de comprar barato. ¿Qué tal? 

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