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Miércoles 24 de febrero de 2016

QUÉ TAL, FESTIVAL | Los coletazos de la rutina de Edo Caroe en el Festival de Viña del Mar

El comediante triunfó en su debut en la Quinta Vergara y dos días de su show, siguen las repercusiones por su actuación.

Uno de los dichos menos certeros que existen es aquel que dice que "la risa abunda en la boca de los tontos". Ser capaz de reírse de algo, por muy superficial que sea aquello que cause hilaridad, implica una serie de reflexiones y procesos mentales que se realizan en cosa de segundos.

Por todo lo que implica reírse, pero sobre todo, hacer reír, es que las personas con sentido del humor nos pa­recen genios: Forges, Quino, Groucho Marx, Charles Chaplin o Woody Allen. En general, aquellos que se ríen más consiguen ser más felices y muchos estudios lo han comprobado. Entre ellos, el estudio Humor, de H. M. Lefcourt y publicado en el libro Handbook of Positive Psychology, que arrojó que las personas que gestionan el estrés a través del humor fortalecen su sistema inmunológico, tienen un 40% menos de probabilidad de sufrir un ataque al corazón y viven cuatro años y medio más la mayoría. 

El humor, sus causas y consecuencias, ha llamado la atención de todo tipo de personas: desde Platón, pasando por Aristóteles, hasta Freud, quienes lo consideraba una válvula de escape para expresar represiones y poder manejar emociones como la ansiedad y el miedo. Todavía hay mucho que investigar, pero hasta ahora, nadie se ha quejado de que reírse de algo le haya hecho mal.

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La situación, sin embargo, es distinta cuando estamos en el blanco de las risas. Es la eterna discusión que sale a la luz después de las rutinas de los comediantes, como lo que sucedió con Edo Caroe, en la primera jornada del Festival de Viña del Mar. Su show sacó carcajadas en el público, pero no así en quienes protagonizaron su monólogo, que resumía los sucesos de la contingencia nacional, como el Caso Caval, los casos de colusión, entre tantos otros, y les sacaba brillo como nadie lo había hecho hasta ahora.

Las reacciones no se dejaron esperar. La Ministra de Educación, Adriana Delpiano, en una actividad en la comuna de Pudahuel se refirió al respecto: "Lamentablemente la verdad es que no lo vi, tenía ganas de verlo porque es un gran humorista. Desde hace muchos años, desde el Palta Meléndez tal vez, en el humor de Viña del Mar el tema de la situación política ha sido parte de las rutinas. ¿Cuál es el límite de eso? Efectivamente no me corresponde a mí señalarlo", opinó. Otra persona que reaccionó fue Catalina Salazar, Secretaria Política de las Juventudes Comunistas (J.J.C.C), quien en su cuenta personal de Twitter repudió los chistes y comentarios que lanzó el comediante contra la diputada PC, Camila Vallejo.

Retomando la pregunta de la ministra, valga contrapreguntar ¿quién debería poner los límites en el humor: nosotros mismos, el gobierno, la justicia? La respuesta es larga y complicada. Lo que sí podemos decir es que las incongruencias son graciosas y nuestro actual estilo de vida está lleno de ellas. Basta con que recordemos a Groucho Marx y una de sus célebres frases: "Fuera de un perro, un libro es el mejor amigo del hombre. Dentro de un perro, está demasiado oscuro para leer". Con el paso del tiempo, es común que trivialicemos todo y que nos den risa situaciones que alguna vez nos parecieron terribles.

Ante rutinas como la de Edo Caroe que causan incomodidad, quizás es mejor plantear la siguiente interrogante ¿hay que esperar para reírse de lo sucede? Si no es ahora, ¿cuándo es el momento correcto y el lugar indicado? Aquí su actuación, por si te la perdiste. 

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