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Lunes 11 de enero de 2016

MÚSICA | El viaje final de David Bowie

Del folk espacial de sus primeros años, pasó al glam rock con Ziggy Stardust, y de ahí al pop intelectual de su época en Berlín, donde Brian Eno fue su mejor consejero. Recorremos la vida del Duque Blanco en el día de su muerte.

El 10 de enero de 2016 será recordado para siempre como el día del deceso de David Bowie. Ayer se fue de este mundo el músico genial y comenzó el mito. “David Bowie murió en paz, rodeado por su familia tras una valiente pelea de 18 meses contra el cáncer”, se podía leer bien temprano en los distintos medios de comunicación.

Y la noticia no pudo ser más sorprendente. El duque blanco había lanzado el 08 de enero recién pasado su nuevo álbum, “Blackstar”. Nada hacía presagiar que su muerte era inminente. Su familia fue en todo momento en extremo reservada con respecto a la salud del cantante. El impacto por su partida fue grande.

Comencemos por lo básico. Bowie fue uno de los personajes clave del rock de todos los tiempos. Supo como pocos tomar lo mejor de las distintas corrientes musicales y convertirlas en otra cosa, ir a un paso más adelante y llevar el rock a niveles de creatividad y originalidad, que no tenía antes. Sus etapas son múltiples. Del folk espacial de sus primeros años, pasó al glam rock de Ziggy Stardust y de ahí, al pop intelectual de su era de Berlín, con Brian Eno como su mejor consejero.

Personaje central de la música desde mediados del siglo XX, la obra del Camaleón es, simplemente, inabarcable. Su profundidad, imaginación y talento se pueden medir en la inmensa influencia de su obra. Por supuesto que sus aportes más importante son en el campo de la música, pero su impacto se puede sentir mucho más allá de una disciplina artística particular: Bowie es elemental para la moda, la performance, la apertura sexual y, en definitiva, para el rock hecho arte en su más amplia dimensión.

Compositor, multi-instrumentista, productor, cantante, pintor y actor, los múltiples rostros del artista, cruzaron más de cuatro décadas, influenciado a miles con cada uno de sus gestos. Tal como lo habían hecho The Beatles en los 60, Bowie supo llevar a grandes audiencias, ideas en extremo sofisticadas, pero siempre en un formato entretenido y, en muchos casos, bailable. Cómo no recordar sus canciones de los 80, que hicieron bailar a toda una generación.

Palabras como innovador, pionero o revolucionario, son perfectas para describir a un músico de una presencia gigante de la cultura contemporánea. Personaje icónico, su imagen quedará pegada como uno de los prototipos del artista completo. Su apariencia andrógina abrió las puertas para terminar con los prejuicios que impedían la apertura de la sociedad hacia realidades ocultas.

A través de la década 90 y de los 2000, Bowie siguió experimentando con distintos estilos musicales y por supuesto, no se quedó amarrado a la seguridad de sus viejas glorias. Discos como “Outside” de 1993 o “Earthling” de 1997, exhibieron su particular acercamiento a la música industrial y en los 2000, trabajos como “Heathen” y “Reality”, lo siguieron mostrando como un artista adelantado a su tiempo.

El viernes 08 de enero de 2016, David Bowie lanzó “Blackstar”, el disco número 25 de su trayectoria, justo en el día del que sería su último cumpleaños. El número 69. Pese a su partida, el legado del Duque blanco es inmortal. Son cientos de canciones, decenas de discos y mucha música para seguir disfrutándolo para siempre.

Una fuente constante de inspiración que, sin duda, seguirá recreándose en nuevas generaciones que tomarán su obra, como un ejemplo imponente de búsqueda estética, originalidad y, tal vez, lo más importante, una autenticidad a todo prueba. David Bowie solo puede ser definido por él mismo. Es un estilo musical entero en sí mismo, una estética completa, un hombre que concentró lo mejor de cuatro décadas, para convertirlo en arte inmortal.

Finalizamos este texto, con nuestras condolencias a todos quienes se sintieron interpretados por su música: “Nunca preguntes por quién doblan las campanas, porque siempre lo hacen por ti”. Cuando muere una persona y sobre todo, alguien como David Bowie, todos morimos un poco. Mientras su alma vuela por el cielo hacia el infinito, le damos el último adiós en la nueva Oasis.

Héctor Aravena A.

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Tags: Artículo David Bowie Despedida