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Martes 14 de febrero de 2017

Joven deja su silla de ruedas en Torres del Paine para que otros visitantes puedan usarla en sus expediciones

Con esta expedición el joven quiere enviar un mensaje de inclusión a todo el mundo e incentivar a que otras personas con movilidad reducida se atrevan.

La iniciativa no era fácil de concretar, pero aceptaron el reto y todo salió mejor de lo esperado. La idea fue de Camilo Navarro, el hombre que encabezó la expedición y quien ya había viajado hace un par de años al Parque Nacional Torres del Paine. El lugar lo cautivó de tal manera, que decidió invitar a uno de sus mejores amigos, a pesar de que éste se movilizara en sillas de ruedas.

El proyecto era muy interesante para ambos, pero el tiempo pasó y no fue hasta dos años después, cuando Camilo debía viajar a Estados Unidos por motivos académicos, que llamó a su amigo para despedirse. Para su sorpresa la respuesta de Álvaro fue: "vamos a Torres del Paine antes de que te vayas".

El panorama era tan atractivo que rápidamente se sumaron más amigos que quisieron vivir esta aventura y apoyar a Álvaro en su objetivo principal que fue llamar la atención de la opinión pública, demostrar que su condición no es un límite y que más lugares de este tipo debieran estar acondicionados para personas con capacidades especiales. Para cumplir con todo esto buscaron una silla especialmente acondicionada para la expedición y se alojaron en el Hotel Las Torres Patagonia, lugar que les brindó todo lo necesario durante la aventura.

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Foto: Pilar Elorriaga Munita

"Esto motiva una mayor inclusión, inspirando una tremenda historia de amistad y amor a la vida, creo que eso lo más importante. Lo pasamos increíble, fue la mejor experiencia que he tenido en mi vida. Y esa es la invitación, el que tenga un amigo, familiar o conocido con alguna discapacidad, los invito a vivir esta experiencia de equipo conectados con la octava maravilla del mundo", dice Camilo Navarro.

Y para motivar más aún, la silla de ruedas acondicionada quedó en el hotel para que otros visitantes se animen y sepan que cuentan con esta herramienta especial que les hará el recorrido mucho más fácil. Así fue el caso de Nicolás Páez, un niño de tan sólo 11 años, quien sufre de epilepsia refractaria, enfermedad que le impide caminar y comunicarse. Junto a su familia tenían el sueño de visitar este rincón del mundo y gracias a la historia de Álvaro, se atrevieron, utilizaron la misma silla y llegaron al mirador Base Torres en tan sólo seis horas.

Con una parte de la tarea cumplida, este grupo de amigos encabezados por Navarro, ya está programando una segunda expedición que seguirá rompiendo esquemas, "estamos pensando hacer algo en Isla de Pascua, aunque aún no está cien por ciento organizado. Queremos generar impacto y para ello estamos estudiando qué zonas en Chile podríamos intervenir para lograr aumentar el turismo adaptado y la Isla es perfecta. Nuestra real motivación es ir viendo más casos que inspiren a todo mundo", concluye Camilo.

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Foto: Pilar Elorriaga Munita

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Foto: Pilar Elorriaga Munita

 

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