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Martes 11 de octubre de 2016

Este es el misterioso origen de la marraqueta

Según una investigación hecha por 3 jóvenes panaderos tras revisar muchísimos antecedentes llegaron a una conclusión: no existe ningún lugar del mundo donde exista una marraqueta como la nuestra.

90 kilos, ni más ni menos. Esa es la cifra promedio de pan que un chileno común y corriente engulle en un año. De estos 90 kilos, 72 son sólo de la deliciosa y maravillosa marraqueta. Una religión, un culto a a su crocante corteza y dulce corazón. Pero ¿Existe esta variedad en otros países? Esa fue la pregunta que se hicieron en La Tercera 

"Los chilenos somos buenos para el pan, porque el pan en Chile es bueno, de buena calidad. No hay como el nuestro. Cuando un chileno se va del país, lo que más extraña son las marraquetas. Cuando llega un extranjero, también se enamora de este pan. En EE.UU. son más dulces, en general, el pan un poco más salado es gusto de nosotros", señaló al matutino José Yáñez, expresidente de la Federación Chilena de Industriales Panaderos (Fechipan) y ex vicepresidente de Asociación Gremial de Industriales del Pan (Indupan).

"En Perú y Bolivia hay panes parecidos, tienen los mismos ingredientes, pero ninguno es como la marraqueta chilena. Pueden ser parecidos, pero no son iguales", asegura Marcelo Gálvez, otro industrial panadero y actual director de Indupan Santiago quien junto a Yáñez escribe un libro llamado "Siglo XX: Historia de Nuestra Panadería", compendio que reúne los principales hitos de la actividad panadera en los últimos cien años (1900-2000)

Según él, la marraqueta chilena tiene varias características que la hacen apreciables: es un pan liviano, sin grasa, hecho en base a harina, agua y levadura. Similar al baguette francés, al káiser alemán o la barra española, que también son panes que no aburren y tienen un sabor más bien neutro.

Sobre el origen de la marraqueta existen más mitos que certezas. "Todo es un misterio. Se dice que en Valparaíso vivían unos hermanos franceses de apellido Marraquette, pero la verdad es que no pudimos encontrar ningún documento que demostrara que de verdad existieron", explica Yáñez.

A partir de 1900 la marraqueta comenzó a ganar espacio. "Pan batido" en Valparaíso, "pan francés" en Concepción y marraqueta en Santiago. No importa cómo se llame, lo que rescata Yáñez, es que se trata de un pan sano, que no tiene grasa y con cada vez menos sal. Este último proceso de graduación, dice, se debe hacer en forma lenta para que la gente se acostumbre al nuevo sabor.

En los tiempos de la Colonia el pan español y el pan chileno eran las variedades favoritas. El primero era hecho con grasa de vacuno o cerdo, algo así como un pan amasado pero de medio kilo. El pan chileno, era similar pero no tenía materia grasa.

Con la llegada de los colonos españoles y franceses la oferta se fue ampliando. Desde la Península Ibérica llegaron las hallullas, colizas y bollos. De Francia, el baguette, de donde desciende la marraqueta. En 1900 había otros panes que competían con la reina del pan, como el pan flauta, chocosito y rositas, todos con masa parecida, pero no con la misma forma.

 

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Tags: Marraqueta Pan