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Viernes 4 de noviembre de 2016

¿Cómo combatir el calor? Esto es lo que NO debes hacer

La intensa ola de calor que azota a la zona central durante estos días nos recuerda que a veces nos hidratamos no de la mejor manera posible.

Llega la primera ola de calor veraniego y no sabemos cómo capear la profunda sensación de sofocación. La subida generalizada de las temperaturas esta semana ha hecho que el mercurio de los termómetros llegue a los 37 grados en la zona central y que con ello cada vez sea más difícil realizar nuestras tareas diarias.

Si las altas temperaturas no se combaten correctamente pueden llegar a provocar problemas de salud derivados de la deshidratación y la incapacidad del organismo para regular la temperatura corporal. Los grupos de riesgo, como son los niños, los ancianos y las personas enfermas, deben extremar las precauciones, pero existe una serie de falsos mitos sobre cómo combatir el calor que pueden llegar a ser contraproducentes.

Beber líquidos casi congelados

Es obvio que provocan una mejor sensación térmica, pero son menos eficaces que las que se encuentran a una temperatura ambiente. El organismo humano necesita mantener una temperatura interna de 37 grados para su correcto funcionamiento. Si bebemos una gran cantidad de agua muy fría o de cualquier otro líquido, el organismo se enfrentará a una repentina bajada de temperatura y tendrá que trabajar más para recuperar los 37 grados. Una función que implica un elevado gasto de las reservas energéticas.

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Por otra parte, la sensación de frescor se desvanece más rápido con las bebidas demasiado frías. Esto es porque cuanta más energía necesite gastar el organismo mayor sensación de calor tendremos después. Sin embargo, en este caso también es aplicable la regla del término medio, pues las bebidas calientes, como el café o el té, pueden causar daños en el esófago.

Las bebidas alcohólicas están totalmente desaconsejadas para combatir el calor. Aunque la cerveza sea más apetecible que nunca para cenar porque parece que nos refresca más que el agua, se trata de una falsa sensación y puede llegar a provocarnos un golpe de calor. El alcohol no deja de ser una sustancia excitante, pero sobre todo dilata los vasos sanguíneos de la piel. El resto de bebidas diuréticas, como el café con hielo o el té frío tan habituales en esta época, tampoco ayudan a descender la temperatura corporal.

Ducharse con agua fría

Los mecanismos de regulación de la temperatura corporal que se activan con el consumo de bebidas casi congeladas lo hacen igualmente cuando nos tomamos una ducha fría. El choque térmico del agua fría sobre nuestro cuerpo nos produce una sensación instantánea de frío, pero reactivará nuestro organismo y el gasto energético provocará que sintamos más rápido el calor tras la ducha que si la tomamos con agua templada.

Si la inmersión en agua fría se hace de forma brusca, corremos el riesgo de sufrir una súbita congestión de los órganos internos con diversos efectos negativos, especialmente para los pulmones y el corazón. Lo más recomendable es comenzar la ducha con agua caliente y tender poco a poco hacia la templada, comenzando por los pies y terminando por el cuello. La ducha alternativa de agua caliente y fría, denominada ducha escocesa, tiene grandes beneficios para la circulación sanguínea y la tonificación de la piel.

Si en lugar de la ducha nos sumergimos de pleno y de forma repentina en agua muy fría, como puede ser el caso del curso superior de los los ríos, en la alta montaña, podemos llegar a sufrir un síncope cardíaco. En el peor de los casos, estos pueden llegar a producir la muerte.

La necesidad de las personas mayores de hidratarse

Todos los especialistas advierten sobre la necesidad de hidratarse cuando las temperaturas suben, pues nuestro cuerpo traspira mucha más agua. El consumo diario recomendable debe ser entre 1,5 y 2 litros, el cual debe combinarse con la ingesta de frutas y otros alimentos con una elevada composición de agua. Las personas mayores deben evitar consumir líquidos en exceso (por encima de los dos litros diarios), pues traspiran menos y podrían llegar a desarrollar un edema pulmonar por este motivo, además de problemas en el riñón. Lo más conveniente es humedecer la cara con agua.

FUENTE: El condidencial

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