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Martes 19 de agosto de 2014

Captotrofilia

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Tentador es mirarse en el reflejo de los cristales y espejos que encontramos a cada paso. En definitiva se trata de un ejercicio de puro narcisismo, no hay nada de malo en esto salvo los perjuicios de un amor propio excesivo. Pero atención si este gesto de mirarnos excesivamente persigue justamente lo contrario, es decir, el escrutinio de cada defecto físico y el menosprecio del atractivo. Entonces, estamos ante una manía obsesiva compulsiva conocida como captotrofilia que, aunque transitoria, puede desembocar en trastornos más graves como tanorexia, anorexia nerviosa o trastorno de distrofia corporal.

Quienes sufren de esta obsesión, comprueban constantemente su apariencia en el espejo o en el visor de la cámara fotográfica en busca de defectos que corregir, y una vez corregidos estos, detectan nuevas imperfecciones. Lejos de asumir que la perfección no existe, los captotrofílicos siempre se mostrarán disconformes con sus atributos, con lo que la fijación se convertirá en patología, y el malestar emocional en ansiedad y depresión. Por lo general, la captotrofilia se manifiesta en personas tendientes a sustentar su autoestima en el aspecto físico desde edades tempranas y afecta por igual a ambos sexos, sin que exista una especial propensión por parte de las mujeres. Los captotrofílicos buscan ajustarse al falso ideal de belleza imperante en la sociedad.

¿Dónde se encuentra el umbral entre una preocupación sana por nuestra apariencia y una conducta compulsiva que nos suma en una insatisfacción constante? Según los especialistas, el límite se traspasa en el momento en que el comportamiento afecta a nuestra vida personal y/o laboral. (Fuente: Muy Interesante)

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