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Miércoles 7 de octubre de 2020

Los franceces están furiosos por culpa de 'Emily In Paris', el nuevo hit de Neflix

La serie protagonizada por Lily Collins es un éxito de audiencia, pero en el país en donde se grabó la odian con profundidad.

'Emily In Paris' se ha vuelto la nueva obsesión de Netflix, incluso en Chile. Desde su estreno el viernes 2 de octubre, la serie protagonizada por Lily Collins (¡Hija de Phil!) se ha metido en el top 10 de contenidos más vistos en nuestro país, con un público principalmente femenino que se ha visto atraído por su lujoso diseño de vestuario y sus impresionantes vistas de la capital francesa.

Obvio, los franceces la odian profundamente. Y es que 'Emily In Paris', acerca de una joven norteamericana que se muda a París para asesorar a una firma de marketing local en aspectos más 'estadounidenses' de redes sociales, incurre en todos los clichés posibles sobre París y Francia que existen, o al menos así lo acusan los galos.

Acorde al New York Times, las reacciones en Francia han sido lapidarias, con la mayoría de los entrevistados calificando la serie de 'ridícula'. "Cita cualquier cliché sobre Francia y lo encontrarás en 'Emily In Paris'", dijo el medio 20 Minutes, mientras que Les Inrockuptibles se mofó de la serie recolectando una serie de testimonios franceces en donde básicamente se pide "dejen de mentir sobre París".

La crítica más común es que 'Emily In Paris' muestra un París tan falso como el Nueva York de las sitcom noventeras: Una joven asesora de redes sociales es capaz de costear un departamento multimillonario y múltiples cambios de ropa lujosa en una de las ciudades más costosas del planeta. Otros son ejemplos más locales, como que Emily frecuentemente usa zapatos que no serían convenientes para caminar por París, y otros son rechazos a los estereotipos, como que los franceces que supuestamente se enojan si les sonríes en la calle (aparentemente no lo hacen) o que saludan siempre de un beso en cada mejilla (resulta que es solo entre gente con confianza y rara vez en instancias profesionales).

En fin, como apuntó el mismo New York Times, algunos franceces fueron capaces de dejar la molestia de lado y divertirse con la visión exagerada de su cultura por parte de una serie demasiado norteamericana. Bueno, no es un documental.

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