Siete razones por las que los abrazos pueden cambiarte la vida

31/03/2017

Siete razones por las que los abrazos pueden cambiarte la vida

A veces puede ser el mejor regalo para dar.

1. Desarrollo en armonía para los niños.

Los abrazos ayudan a los niños a crecer sanos y felices desde su infancia. Cuanto más apoyo emocional les proporcionemos a nuestros hijos, más estables psicológicamente serán en la edad adulta. Las investigaciones comprobaron que existe una conexión directa entre la cantidad de abrazos recibidos en la infancia y la capacidad que tienen como adultos para enfrentar situaciones de estrés.

2. Aporta a la salud del corazón.

Las investigaciones demuestran que el ritmo cardíaco de las personas que evitan tener contacto físico, es mayor que el resto, en estado normal. Al contrario, el corazón de las personas que abrazan con regularidad late de manera más calmada, lo que incrementa las posibilidades de tener buena salud.

3. Ayuda a tener un sistema nervioso sano.

Los mismos efectos nombrados anteriormente, benefician a todo el sistema nervioso. Al abrazarnos, nos relajamos y eliminamos parte del estrés que sentimos a diario.

4. Alivia el dolor.

Al abrazar, el organismo emite una hormona llamada oxitocina que ayuda al cuerpo de la mujer a aliviar la sensación de dolor durante el parto. Cuando las personas se abrazan, se olvidan de qué es lo que les causa dolor y se concentran en lo que sucede en el momento.

5. Levanta tu autoestima.

Los abrazos nos hacen sentirnos queridos, por lo que aumenta nuestra autoestima. Calma el miedo porque las personas que se abrazan ven la vida de manera más positiva. Esto se puede explicar con lo siguiente: cuando un niño abraza a su oso de peluche favorito, se calma instantáneamente y se siente más seguro. Es una reacción instintiva, incluso cuando no nos damos cuenta de esto, nos ayuda en la vida.

6. Reduce la presión arterial.

Cuando nos abrazamos, los receptores que están en nuestra piel le envían señales positivas a nuestro cerebro a través de los nervios. Esto permite que nuestro organismo se sienta más protegido y que se regule el ritmo cardíaco y la presión arterial.

7. Levanta el ánimo.

Abrazar a alguien en el momento adecuado puede cambiar su día para bien y afectar de manera positiva su comportamiento. Al abrazar, compartimos buenas emociones y no sólo ayudamos a quien lo necesita, también nos cargamos de energía positiva.

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